martes, 3 de mayo de 2011

A Sense Of Closure

Estoy pensando mucho en el perdón y lo que eso representa. Que sé yo, solo una vez en la vida me he peleado con alguien que me importa, solo una vez me he arriesgado a perder a alguien importante por una estupidez.

Me doy cuenta que todo el tiempo que estuve en terapia estaba buscando perdonar. No perdonar a alguien en especial, no perdonar a mi madre por llenarme de miedos e inseguridades, de no fomentar mi autoestima. No perdonar al medio por hacerme tan desconfiado, o perdonar a mis compañeros o a la gente que me rodeaba por evitarme, enajenarme, sacarme de su vida o no tomarme en cuenta. Buscaba, como todos los que llegan a terapia, perdonarme a mí mismo. Quería sacarme de encima todo eso y entender el "por qué", entender por qué todas esas cosas y situaciones me afectaban tanto. Entender por qué frente a cualquier relación lo primero que sé asomaba era el miedo a perder a esa persona, por qué esa desconfianza y miedo se transformaban en aprensión y me empujaban a hacer lo imposible porque esa persona no se fuera... No quería volver a estar solo.

Con los meses me fui dando cuenta de algo. Lo que buscamos no es que la otra persona reconozca sus errores. Lo que buscamos es perdonarnos a nosotros mismos por permitir que las situaciones nos afecten tanto, buscamos la formula para dejar de arrastrar todos esos traumas que condicionan nuestras vidas, nos trancan y limitan en tantas formas que al final solo somos una maraña de atados. Intentamos vivir el presente pero nos aferramos tanto a nuestro pasado... no nos damos ni cuenta. Y si lo hacemos, fingimos que no es así, que podemos seguir adelante a pesar de todo pero cuando el pasado llega a manifestarse en nuestro presente, nos cuesta, nos hiere y vuelve a condicionar. De vuelta a la coraza, a escondernos, generar más miedo, desconfianza, negatividad. Se nos pierde todo de vista. Es que pasamos tanto rato pensando en ese pasado que hasta sé nos hace real, llegamos a añorarlo. Mas de una vez pensaba en ella, en la Josy y en como me hirió, como jugo conmigo. Llegue a añorarla muchas veces. La recordaba con amor y ternura, con la ingenuidad de esos días, que iluso... que iluso, ingenuo. Es que no me acordaba de lo que paso después de esos recuerdos alegres, de ese calorcito en el pecho que dio lugar a un frío que no me pude sacar por años, años terribles y pesados, retrayéndome de cualquier contacto con otro ser humano por miedo a que mi confianza o cariño fueran traicionados, miedo a que me volvieran a dar la espalda. No podía recordar los años de ascetismo, de hermético silencio e indiferente semblante que mantenía tan solo para intentar protegerme... sin darme cuenta que ese mismo silencio me estaba matando, me estaba hundiendo en mi miseria y entonces volvería a añorar al dulce pasado, entraría nuevamente en el mismo circulo. De vuelta a lo mismo. Necesitaba salir de ese círculo.

Necesitaba cambiar de ambiente. Necesitaba vestirme de colores más claros, cortarme el cabello, dejar de escuchar la misma musica, salir de mi triste ambiente y saltar a la vida desprovisto de guardia, sin más refugio en mí mismo que el optimismo, el presente como ideal para olvidar mi pasado. Necesitaba hablar de las cosas. En esos entonces tuve una increíble compañera, Silvia- No, miento. He perdido a dos personas que me importaban muchísimo. Además de la Silvia tuve otra excelente amiga, una mujer de personalidad avasalladora, ideas claras y ojeras cansadas. Ella me acompaño varias noches. Me dio refugio cuando estaba aburrido. Yo la acogí en mi casa, en mi corazón. La ayudaba a veces a superar ciertas cosas, escuchaba todo lo que decía y me mantenía imparcial, siempre compañero, queriéndola. A ella le conte de mi vida, de mis problemas. Vacié mi pasado en sus oídos, ella con su tranquilo semblante más bien respondía enérgica "La vida es así hueon. Lo unico que nos queda es seguir adelante.". Silvia, además, me ayudaba bastante en eso. Ellas dos fueron parte de mi proceso para salir adelante y olvidar al pasado... Olvidarme a mí mismo, o lo que era en ese entonces. Gracias a su compañía. Renací. Con el tiempo Silvia siguió con su vida, hablo con ella de vez en cuando. A Martina la perdí más bien para siempre. De vez en cuando añoro escucharla y la extraño, pero espero que este bien y tenga éxito en su vida, le deseo solamente lo mejor.

En realidad buscamos que algo nos dé esa sensación de clausura, de seguridad, que nos diga que todo esta bien y podemos seguir adelante sin problemas, para dar ese paso hacia adelante con la seguridad que todos quisiéramos tener. Tenemos muchos medios, apoyos. Personas que nos dan oportunidades, que nos otorgan formas de liberar todo eso que queremos decir. Que nos ayudan a levantarnos cuando nos caemos, alejando la negatividad o tan solo ofreciéndonos otros puntos de vista. Todavía me cuesta muchísimo confiar en que todo esto que sé ha estado dando de forma tan perfecta, sea real, sea como yo lo siento, no sé si ella sienta lo mismo que yo a cada momento, no sé si sienta esos pequeños baches en el camino, las piedras con las que a veces topamos, los errores y esas ganas que siento a veces de detenerme tan solo para escucharla, para sentir si algo anda mal o si todo anda bien. Creo que todo anda bien. Pero a veces un silencio basta para enloquecerme... Mi imaginación es demasiado rápida para recordarme el pasado, para desconocer lo bueno, empezar a torturarme si siento que algo anda mal. Lo peor es que hay veces en las que me doy cuenta de muchas cosas, demasiadas. Tal vez más de las que quisiera decir en voz alta, tal vez sean ilusiones armadas por mi catastrófico subconsciente. Podría desconfiar de todo lo que hace, de lo que dice o dice hacer, de su medio, de sus expresiones, de todo, todo, absolutamente todo. La paranoia me persigue a ratos, trata de salvarme para que no se repita la historia, para no volver a descubrir que el mundo entero me engaña y soy solo un triste peón al borde de ser sacrificado por estorbar el camino de otras piezas más valiosas. Entonces las voces de mi imaginación se intensifican, dan vueltas en mi cabeza sus tristes palabras, me oprime el pecho y necesito soltarlo todo, decirle esto a alguien pero entonces no hay nadie, todos desaparecen, no queda nadie que acalle mis miedos sin sentido porque todos confabulan en mi contra... Siento tantas cosas que me confundo. Entonces no sé cómo actuar.

Así mismo empece a escribir. En mi silencio encontré que habían otras formas de aclarar mi conciencia y la mente se extiende más allá de las ideas que decimos en voz alta. Siempre hay un medio por el que liberar presión, para canalizar y verter nuestra energía. Pero a diferencia de cualquier pensamiento que pueda compartir mediante el habla, la escritura es un monólogo donde no hay más respuesta que el eco que tus palabras hacen en tu conciencia... Es un medio frío, autorreferente y muy solitario para obtener esa sensación de "clausura", esa paz con los hechos, ese entendimiento contigo mismo. Como es meditación e inmersión en uno mismo, se recurre a lo que uno sabe o lo que puede deducir, a la propia corriente de pensamiento, a la de nadie más. Hay que tener cuidado con eso. Mantenerte en una misma corriente de pensamiento te puede servir para descubrir cosas nuevas e ir perfeccionando ideas antiguas. O bien te mantiene en un solo punto de vista del que, si no tienes cuidado, puedes no salir con vida. Siendo así, ¿Cómo es que se obtiene resolución sobre algo si no se tiene más de un punto de vista? ¿Si no hay otras formas de comparar los hechos como se definen, como se aclaran? ¿Cómo se resuelve algo si solo se tiene un método y ese método no funciona? Pues, es extraño de explicar... Solo puedo decir que, de alguna forma, nuestro universo se va expandiendo con la interacción que tenemos con las demas personas. Cada mente es un universo, pero si llega a juntarse con otro entonces se van mezclando y algo de cada lado queda en el lado opuesto, algo de lo que piensa una persona se va guardando en nuestra infinita memoria (más bien, algo despierta). Resumiendo: Todo lo que nos dicen, en algún momento se graba en nuestro subconsciente, pero no es hasta el momento indicado donde todo tiene sentido, escuchamos ese "click", ese sonido que produce un switch al cambiar de 'encendido' a 'apagado', porque algo cambia de estado y al cambiar de estado nos permite ver las cosas desde otra perspectiva. No es sino a través de otros que mi universo se expande, porque soy bueno para recordar, absorber ideas, reutilizarlas para convertir cosas nuevas, para sacar otras ideas. Soy más astuto que inteligente. Creo que la gente me cree mucho más inteligente de lo que soy en verdad.

No por nada necesite tanta ayuda para superarme a mí mismo. No por nada pase tanto tiempo sufriendo innecesariamente para intentar olvidar un pasado que ya me había superado por completo, ese pasado no me recordaba y la gente en el ya seguía con su vida indiferente de si mi existencia era todavía un hecho. Pero sí, tuve ayuda. Tuve amigos valiosos, terapeuta tras terapeuta hasta encontrar al unico que hacia las cosas de forma distinta, tan distinta pero era una forma tan cercana a la mia en corriente de pensamiento (en ese momento me di cuenta que un terapeuta esta para ayudarte a superar tu pasado, no para ayudarte a lidiar con tu presente). Tuve que aprender a vivir cuando llevaba 17 años en este mundo, me sentía tan idiota... aun me siento como un retrasado cuando no sé cómo reaccionar frente a alguna situación donde hay más de una lectura o un camino, busco hacer las cosas de forma perfecta pero no me doy cuenta que no soy perfecto, a veces necesito escuchar menos o sacar menos conclusiones para entender realmente lo que pasa y no confundirme. Necesito sentir, expresar todo eso que nubla mi pensamiento día tras día, necesito escuchar más, concentrarme, enseriarme en cosas que si merezcan seriedad. Ser menos frío aunque eso signifique perder neutralidad. Ser autosuficiente, pensar más en como conservarme a mí mismo en vez de tener esa costumbre de sacrificarlo todo para sentirme aceptado o querido, porque al final la vida la seguimos solos, el camino es ancho como para recorrerlo acompañado pero cada quien da sus propios pasos. Es importante que cada quien resuelva su propio pasado si le interesa seguir vivo en el presente. El futuro viene después, no sirve de mucho posicionarse en el pero siempre es bueno tenerlo de referencia. Hay más caminos que el camino ideal. Debo confiar en la gente que me rodea, en la gente que me quiere y en esa señorita a la que rodeo con mi brazo, la que sonríe a mi lado (debo apoyarla, además). Pero por sobre todo, debo confiar en mí, en mi capacidad para enfrentar la adversidad, en que mi buena voluntad no sera traicionada tan fácilmente (porque después de todo mi aprecio no es fácil de ganar), en que al final del día puedo dormir tranquilamente porque tengo una novia a la que adoro y voy queriendo cada día más y más, una novia que me ha salvado de estar solo, que está desmintiendo todas las atrocidades que llegue a pensar de otras anteriores parejas, esta es una mujer que me hace sentir vivo, me hace sentir apreciado, me hace sentir que le importo a alguien. Tengo amigos, sí, amigos de los que cada día me sorprendo más por como son capaces de apoyarme, tengo una familia a la que estoy redescubriendo, que me está volviendo a querer, volviendo a confiar en mí y viceversa. Tengo planes, ansiosos de realizarse. Tengo fe en que si llego a perder algo valioso... sera por algo. Espero ser lo suficientemente fuerte para soportarlo, para soportar el dolor pero no arrastrar el sufrimiento como una carga nunca más, nunca más... El sufrimiento ha sido clausurado. El miedo también. Ah, cierto. Y si pierdo algo, y se me presenta la oportunidad de recuperarlo de forma integra, tendré que hacer lo posible por recuperarlo. Como a esa amiga de la que no les había hablado. Ya perdí una amiga tan valiosa como ella antes. Ahora, no estoy dispuesto a repetirlo.




La volá legal - Lea, despues pregunte
Creative Commons License

0 comentarios: