domingo, 24 de octubre de 2010

The Air You Breathe

Dijiste que te gustaba esto
que te sofocara suavemente
como una caricia mal enfocada
que te corta la respiracion

Hasta que un dia dijiste:
"necesito mi propio aire"
y me sacaste de tu vida
desconociendo lo que una vez compartimos
solo entre los dos

Te ahorque de la misma forma
que solia hacerlo

Solo que esa vez no quise parar
cuando necesitabas respirar.



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© Hernán Pumarino // Pseudohumano Artworks

sábado, 16 de octubre de 2010

Demasiado Tarde

El timbre ya no suena
la puerta no se mueve
ni el tiempo pasa bajo el viejo umbral
ni el polvo se deja caer sobre mis ojeras

Ella no vendra

Ya parece demasiado
tres veces es suficiente
tres horas, algo mas o no se
realmente no se cuanto llevo esperando
solo se que ella no vendra

Ni intento moverme al espejo
prender las luces, abrir ventanas
no se ni cuanto ha pasado
seran veinte minutos
seran veinte años
solo se que ya mucho ha pasado
ella no vendra, lo tengo claro

Mejor cierro la puerta y me voy a dormir.



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domingo, 10 de octubre de 2010

Ángel de la Muerte - Reeditado

Gabriel en toda su vida ha tenido mucha suerte con los accidentes, en cada uno que se ve involucrado resulta totalmente ileso. Han sido situaciones inexplicablemente favorables para él, se ha visto envuelto en explosiones, accidentes de transito, derrumbes- bueno, ya deben entender la idea. Pero mala suerte en otro aspecto muy importante, muy mala suerte. Porque cada vez que le ocurren estos accidentes, alguien cercano a él se lleva la desgraciada suerte, y muere a su lado. Gabriel creció como una persona común, con una cierta cantidad de amigos, familia cercana, unas cuantas "pretendientes"... lo tipico. Pero, desgraciadamente, a medida de que fue creciendo estos "accidentes" continuaron sucediendo, llevándose uno a uno a sus seres queridos, desde los más cercanos hasta los menos conocidos por su persona. Las personas que lo conocían (y sobrevivieron) se dieron cuenta pronto de lo que pasaba, y al cabo de un tiempo la gente lo miraba como si la sangre de todas esas personas estuviera embarrada en su cara. Un aura negra lo rodeaba. Ni jardín podía tener, sus flores se secaban y morían con una rapidez inimaginable. Su fama de "Ángel de la muerte" lo acompañaba en cada vez más lugares, casi como si colgara un letrero en su cuello que dijera que todo aquel que lo conocía, mejor tuviera cuidado. Y fueron surgiendo numerosos rumores, naturalmente, en torno a su sombría figura. Con esta reputación tatuada a fuego en su espalda continua viviendo y se desarrolla como una persona asustadiza, temperamental, y con miedo claro, siempre con miedo. Es algo que en su vida adulta se hace cada vez más frecuente, más pesado. Es algo que le consume el alma de poco a poco. Tiene pesadillas todas las noches con la gente que ha visto morir, en el día sueña despierto con las mismas personas. Hasta si se escucha con atención, dentro de su casa, se puede oír alguien rasguñando las paredes, gritando casi sin aliento, caminando por el viejo y crujiente suelo de madera pulida. Gabriel se mueve de forma sombría por las calles de la ciudad, como un muerto en vida, un alma en pena, asumiendo su destino de “cegador de almas”. La esperanza esta lejos, su humanidad se desvanece.

Imagínense un día cualquiera. En medio del invierno, en esos días donde el cielo está un poco opaco, donde parece que en cualquier momento comienza a llover pero las nubes no se animan, ni una gota cae. En uno de esos días, uno de esos mismos días, es donde se le ve a Gabriel caminar con paso presuroso. Sigue su rumbo por pasajes desconocidos, sin mayores contratiempos ni maravillas, dando largas zancadas con sus escasas piernas. Se detiene, saca el reloj de su bolsillo y mira la hora. Una gota alcanza el reloj, luego otra alcanza sus lentes, se han manchado. Busca entonces una servilleta para limpiarlos, pero al no encontrar ninguna, mira a su alrededor, ahora buscando una tienda cualquiera. Sus ojos cruzan la calle, mirando. Súbitamente, sucede. Sus ojos, sus latidos, el tiempo mismo: Todo se detiene. Al otro lado, cruzando la calle, esta la mujer más hermosa que haya visto en su tormentosa vida. Algo en el despierta, se prende. Sus ojos ven la esperanza perdida, la luz ya oculta, los días alegres idos como polvo en el viento. El cielo se aclara. Inconscientemente cruza la calle, se acerca, la mira breves segundos y entonces pregunta: "ehm... ¿Tienes un pañuelo? Mis lentes se...", dice, y no le quedan más palabras. "¿Eh?... ¡Ah, sí! espera un segundo, creo que...", responde ella. Hurga en su bolso un rato, y saca un pañuelo de seda bordado. Unos segundos de silencio, para palpar la expectación que surge de cada uno hacia el otro, un momento de esos que solo se viven una vez en la vida si se tiene suerte. Inician una conversación, la magia es mutua. Pasan los días, semanas, meses... Aprenden a conocerse. Gabriel libera su lastimado ser, bota las precauciones que antes eran validas, ahora son insuficientes e innecesarias. La vida nunca se vio mejor para ninguno de los dos. Son uno para el otro. Ella lo entiende, pues su vida tampoco ha sido muy fácil. La calma pasa a formar parte de su vida. Por un largo tiempo las pesadillas parecen acabarse.

Ya han pasado unos meses. Calmos los días, igual su animo que se recupera lentamente. Pasa a ser todo parte de la rutina, de una rutina que se ha vuelto el sustento vital para este antes debilucho hombre (ahora fortalecido y renovado), llamado Gabriel. Un día, caminando de vuelta a su casa, algo sucede. Una idea cruza por su mente, entonces se detiene súbitamente en medio de un cruce peatonal. Un auto frena de golpe para evitar arrollarlo, el conductor frenéticamente toca la bocina y grita a viva voz para que Gabriel reaccione y se mueva de en medio, los autos se apilan atrás de este, surge el caos, el ruido es insoportable. Pero Gabriel parece ni inmutarse. Es más, el no puede escuchar nada más que su propia conciencia llegando a una terrible conclusión... "La verdad... Nada es tan fácil". Se da cuenta entonces que su instinto esta lejos de equivocarse. Súbitamente, así como se acabaron sus tormentos, el fantasma de su inevitable destino vuelve a aparecer. Ese día llega a su casa sin decir palabra, sin siquiera pestañear, moviéndose como un sonámbulo logro apenas volver, pasando inadvertido por quien sabe cuantos otros cruces peatonales, irritando a quien sabe cuantos otros conductores iracundos. Es otro tipo. La angustia lo corroe, es fácil pensar en lo que ha pasado con todos sus cercanos, y lo que sin duda podría pasarle a esta nueva persona en su vida. Su esposa, claramente. Los días siguientes, los vive en estado de alerta. Siente a la muerte nuevamente acechando su cabeza, camuflándose en su sombra, alimentándose de su futuro y sus esperanzas. Comienza a perder el sueño. Su día gira en torno a sus acciones, siente el peligro en cada una de las cosas que hace. Teme por la vida de su amada, y la paranoia guía sus intenciones. Hace cuanto puede para evitar los riesgos. Intenta desesperadamente alejarla de cualquier peligro. Su esposa, no menos extrañada por su bizarro comportamiento, lo observa un día quitándole el filo a todos los cuchillos de la casa. Preocupada se acerca, le pregunta despacio “¿Qué está pasando?”. Gabriel deja de moverse. Baja los brazos. Lentamente se da vuelta, la mira con preocupación y sus ojos rojos comienzan a temblar. Habla, por fin, y dice: “Está pasando de nuevo.”.

Un día en la mañana, la rutina de cualquier persona normal. El y ella en el auto, Gabriel conducía. Su atención estaba enfocada en el camino y su mente desvariaba con las tragedias pasadas. Cada vez con menos horas de sueño en el cuerpo. Cada vez con menos animo para enfrentar la rutina... Ya no podía más, sus energías estaban más que consumidas. “No importa” piensa en voz alta. “Sigue la ruta, no pienses en nada más, cuanto más pienses en ello mas pronto va a ocurrir”. La tranquilidad inunda sus venas como morfina, calma que llega casi contra su voluntad, adormeciendo hasta la ultima molécula de su existencia. "Eso es, sigue adelante... ¡Ya falta poco para terminar el recorrido!". Gabriel siempre se alegraba en esta parte. La ultima curva y habrían llegado. Dobla suavemente con el volante, pero... el mundo se congela. “¿Qué está pasando?”, pregunta. Algo no anda bien. Después de observar el entorno, se da cuenta. Su sangre se congela. Sus ojos responden, y ven el peligro, pero sus brazos están completamente fríos. Su auto es victima de un choque frontal con un camión que cruzo en luz roja. El destino es inevitable. Por la mente de Gabriel cruzan miles de imágenes en lo que dura un parpadeo. Siente el impacto moverlo todo, una sacudida violenta que lo deja inconsciente con su mente flagelándose entre la duda y la desesperación. Sus ojos se cierran, lentamente.

Recupera la conciencia segundos después del impacto. Está desorientado. Intenta hacer memoria de que es lo que paso. "¿Por qué estoy... sentado acá?". "Hay humo por todos lados...". Entonces, se da cuenta. "Choque... ¡Chocamos!". La sangre se le hiela. "Ella esta en el auto". Su corazón da un vuelco al pensar en su amada. No puede abrir los ojos del todo. Hace un esfuerzo en voltear la cabeza hacia el asiento del copiloto. Tarda unos segundos en analizar la escena. "Por favor, ella no... ella...". Volviendo en sí, se da cuenta que ella esta perfectamente bien. Verla ilesa alivia su conciencia. Siente deseos de gritar de alegría, llorar y abrazarla pero... Pero a la vez, da cuenta de que algo andaba mal. Ella se da vuelta para ver a Gabriel, y lanza un grito de horror tan fuerte que nadie no puede escucharlo. "¿Algo no anda bien?", piensa Gabriel, mientras su mano recorre su cuerpo. En su pecho hay algo extraño. Algo frío, ajeno a él. Un pedazo de metal había atravesado su pecho. La sangre brota imparable. Gabriel quiere gritar, pero su voz ya se ha desvanecido. Ni ella ni nadie lo pueden salvar. Sus ojos se cierran ahora para siempre. En tan solo unos minutos, la ultima gota de sangre cae de su ya extinta persona. Gabriel ha muerto. Por primera vez el Ángel de la Muerte sufre su propio cruel destino. Y su amada estará viva. Pero ahora ella carga con su mala suerte.



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Reversed

Te recordaba como a una diosa
y el gozo intenso aceleraba mi pulso
cuando tan solo una mano se posase
en alguno de mis tristes y cargados hombros

Yo cedía ligero a tus exigencias
y ahora que el tiempo ha pasado
esos hombros ya ni su propio peso sienten
ese pulso yace casi extinto

Ya no cedo a tus exigencias
satisfago superficialmente las mías
luego ignoro adormilado las tuyas.



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lunes, 4 de octubre de 2010

Wait and See (Parte IV)

Me muevo hacia la habitacion. Ya se me esta haciendo tarde, quizas deberia arreglar mis cosas e irme, no hay mucho mas que consiga quedandome aca. Quisiera salir rapidamente, pero me distraigo con facilidad y termino haciendo cualquier cosa, casi sistematicamente busco distracciones, ocuparme en tareas insignificantes o algo asi. Sigo con resaca. Esta vez, me dejo caer por sobre la cama, de espaldas, mirando al techo que en otro tiempo fuera blanco y ahora es solo un gris palido, poco llamativo y bastante sucio. Ahora, voluntariamente, comienzo a repasar los eventos del dia anterior. Todavia estoy con esa sensacion, ese sentimiento entre mis venas, ese bichito bajo la piel que maneja mis sentidos. Puta, si gaste nada y termine como siempre, generalmente gasto veinte o treinta lucas por salida, en verdad no me importa mucho la plata, mas bie no tengo reparo en gastarla si se da la ocasion. Soy bastante desprendido con mis posesiones. Pero bueno, son cosas que pasan, supongo. Necesito recostarme un rato. Cierro los ojos un rato. Unas cuantas imagenes se sobreponen a mi mente. De a poco comienzan a cruzarse imagenes por mis ojos. Estoy algo cansado, tal vez necesite seguir durmiendo un rato...

-Arturo

¿Que?... ¿Quien?... ¿Donde chucha estoy?...

-¡Arturo, hueon! Despierta hombre.

-¿Ah? ah, si. -Me habia detenido un momento. Malditas lagunas mentales.

-¿Que paso hueon? Sirvete una chela - Dice Martin, adelantandose y rellenando mi vaso. Buen hombre.

¿Que mierda es esto?... ¿Un sueño? No, es demasiado borroso para ser un sueño. La verdad, mis sueños siempre parecen mas realistas que la "realidad" en si. Me siento bien. Pero me siento extraño. Es todo tan surreal... Se siente casi como cuando era mas joven, y la vida que estaba viviendo no era la mia. Era otra persona, mirando a traves de los ojos de alguien mas. Ahora dirijo esos mismo ojos hacia el piso, la madera se ve algo falsa. La gente se ve mas falsa todavia. Y todavia no doy cuenta de donde estoy, ni cuando llegue aca, nada de nada.

-Hueon, tengo algo que preguntarte - Dice Martin, luego hace una pausa.

-Dale hueon, te escucho.

-¿Que te dio por hacerte vegetariano?

Un detalle menor. Bastante menor.

-La verdad es que, no se, siento que no necesitaba la carne.

-¿Como asi? - Replica, algo incredulo.

-No se. Creo que es solo eso.

-Pero, puta, nadie cambia solamente porque si. Si antes te gustaba la huea, comiai y todo y no te quejabai.

-Puta... no se, creo que fue parte de un cambio que necesitaba.

-Ya, sigue. - Aprovecho de hacer una pausa para tomar un sorbo, el hace lo mismo.

-Puta, he estado cambiando mucho en el ultimo tiempo. De formas que jamas pense que podrian pasar, en tan poco tiempo que, no se, se hizo raro todo hueon. Me estoy levantando temprano en las mañanas, a ratos estudio, me acuesto temprano, estoy gastando menos plata. No se, hasta me siento mejor. De repente es mas facil estar vivo, me tortura menos mi inteligencia y de hecho ayuda, sirve de algo. Despues, pase a la huea del ejercicio. Del entrenamiento, y toda esa huea. Siempre escuche a mi viejo decir que esa epoca fue la mejor de su vida, lo bacan que se sentia y todas esas hueas, no se, como que quise vivir eso. Quise experimentar esa huea para ver si me sentia bien. Entonces la huea de la carne se volvio innecesaria. Fue como un paso para limpiar mi cuerpo, para mejorarme a mi mismo. Mas bien, necesitaba dejar la carne. Necesitaba cambiar.

Otro sorbo mas.

-No... si, entiendo. Puta, parece que te esta yendo bien.

-Hueon... he cambiado. No se, como que se me arreglo la vida.

-¿Viste, hueon? ¿Viste que nada sucede por un motivo menor?

-Si, eso lo tengo claro... - Vuelvo a ver mi vaso, esta vacio. Todavia no se ni donde estoy.

-¡Eso es, hueon! Puta, ahora por fin paso. - Martin se detiene, luego continua. - Para mi que fue ella. Ella te tiene asi.

-Creo que si, hueon.

-El amor te esta cambiando. Estai enamorado. Y eso siempre te cambia...

Entonces, la imagen se diluye. Abro los ojos, estoy sobre la cama, recostado.


Me incorporo lentamente. Me siento en el borde de la cama, veo el reloj de la mesita de noche. Son las 11:30. Ya es demasiado tarde, pero ni me inmuto. No quisiera tener que moverme. "Estai enamorado. Y eso siempre te cambia"... ¿Que mierda?. No lo se, realmente, no lo se. Buscan mis dedos algo en el aire. Vuelvo a cerrar los ojos. Algo en el aire me trae un aroma conocido... un perfume que desde hace varios dias esta alojado en mi olfato, acomodado en mi memoria. Es dulce. Muy dulce. Me tranquiliza, me relaja. Mis ojos se vuelven a cerrar, mis manos suben y recorren una figura invisible que frente a mi se forma de la nada. Recorren sus cabellos, acarician sus transparentes contornos. Rodean cada centimetro, cada doblez de su inexistente presencia. Al abrir nuevamente los ojos, todo esto se desvanece. El perfume no se va. De nuevo esa sensacion, esa inestable pero agradable sensacion en mis nervios, ese agridulce sabor de boca. Una sonrisa se deja ver en mi rostro, sujeto mi cabeza con una mano, me siento un idiota. Creo que soy demasiado cobarde para admitir lo que esta pasando. Siento mi vida completa, plena. Pero algo falta. Algo debe resolverse todavia.



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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Wait and See (Parte III)

*He decidido continuar esta historia, ya que todavia otorga muchas historias.
*Y seguira otorgando... mientras la fuente de mi inspiracion mantenga mis sentidos despiertos.



Wait and See (Parte III)


Veinte minutos. Chucha. Tomo mis cosas, me doy una ducha rapida, tomo una toalla cualquiera (esta no es mia... no importa), me afeito, aplico after shave, termino de vestirme, veo el reloj y quedan diez minutos, ordeno mis cosas, reviso mis pertenencias a ver si tengo todo, lo que no esta lo guardo rapidamente, listo, voy hacia la puerta (reviso si tengo todo... listo), ¡adios casa!, salgo, me subo a una micro, una hora y media despues me bajo de la micro (que perdida de tiempo...), miro el reloj y llegue diez minutos temprano, tomo el telefono y llamo, el timbre suena ocho veces, contesta y me habla, "¡apurate hueon!", espero unos minutos, audifonos en mano, escuchando Led Zepellin, pasan quince minutos de espera (puta, este hueon no va a llegar nunca...), se me ocurre algo que despues olvido y no alcanzo a escribir, miro hacia un lado y ahi esta el susodicho hueon, "vamos", caminando hacia el paradero, arriba de otra micro, treinta minutos despues y nos bajamos de la micro, caminamos una cuadra mas, puerta de madera, la abro, entramos ("¿Fumadores o no fumadores?"), una promo de dos litros, conversacion, de fondo suena Lynyrd Skynyrd, una que otra risa, ¿Se acabo?, otra promo, mas conversacion, ahora escucho Crosby Nash y Stills, mas risas, pausa para ir al baño, seguimos en lo mismo, el hueon prende un cigarro, yo no fumo, el local se va llenando, tercera promo viene en camino (chucha, estas se evaporan solas...), grado etilico que se va elevando (chucha, me maree), otra promo mas, y que venga otra mas, a la quinta ya me estoy cansando (mucho por hoy), este hueon no suelta el copete, voy al baño por ultima vez, tomo un poco de agua, salgo de nuevo, este hueon esta demasiado quieto (ahora que lo pienso, no esta ni tomando), suficiente, pago, tomo a este hueon y lo llevo hacia afuera, dos cuadras, nos detenemos, un poco de comida grasienta para pasar el mareo, seguimos caminando, este hueon no para de hablar y me desequilibra (curao culiao pesao), cinco cuadras, despues dos cuadras, luego otra cuadra mas y decido que tomemos una micro, por suerte habia una cerca y nos subimos, quien sabe cuantos minutos pasan hasta que nos bajamos, otra vez comida grasienta cerca, compro un poco, dejo a este hueon en una escalera para que respire y voy a comprar, ¿Trescientos pesos por dos sopaipillas?, vuelvo donde el hueon (puta el hueon esta vomitando...), lo levanto (por lo menos no se mancho), lo llevo unas cuadras mas alla, llegamos cerca de su casa, lo dejo ahi, no se quiere quedar, me acompaña, caminamos unas dos o tres cuadras hasta que lo hago devolverse (hueon insistente), sigo casi en linea recta, saco las llaves de mi bolsillo, abro la reja, camino un poco, abro la puerta de la casa, entonces solamente subo derecho por la escalera, dejo mis cosas a un lado, me acuesto, cierro los ojos y me olvido del mundo. Se detiene mi incansable energia, todo vuelve a la normalidad.

Al dia siguiente. despierto cansado. Me sujeto la cabeza con una mano, con la otra levanto el celular de la mesa de noche y veo la hora. Puta madre, dormi nueve horas y se sintieron como 9 minutos. Filo. A duras penas me levanto, muevo los obstaculos del suelo que me entorpecen el paso. Voy a la cocina, lleno una botella con agua y la bebo en dos sorbos. Siento como el viento va entrando por la ventana, se pasea por las cucharas de madera colgadas en el muro. Danzando con paso ligero, pasa entonces junto a mi y me toca el hombro. Entonces, el tiempo se congela.



-Pero entonces, como. Si no existiera el crimen, seria todo mucho mejor po hueon, y para eso demas que se podria hacer el servicio militar obligatorio para todos, donde mandaran a todos los hueoncitos que andan robando en la calle al servicio y asi se arreglan. - Es ese... ¿Martin? ¿Es el quien esta hablando?

-No seai tan inocente, hueon. ¿Tu creis que se les va a arreglar algo estando en el servicio? ¿O tirando mas y mas hueones militares a la calle?... No, ni siquiera eso. ¿No te has puesto a pensar que, tal ves, al gobierno le conviene que anden hueones robando en las calles? - Entonces esas palabras deben ser mias.

-...Como asi.

-Es sencillo hueon. ¿Que les pasaria, digamos, a los pacos, si de un momento a otro ya no hay mas delincuencia? ¿Que pasaria si cada vez hay mas pacos tirandose las hueas en las comisarias, haciendo nada? ¡Los tienen que echar! Ya no servirian para nada. Y eso es solo con los pacos. Que pasaria con los jueces, con los fiscales, con la mitad de los abogados... tu cachai la idea.

-Si. Tenís razon.

-Y eso es solo en defensa civil. Si no hay hueoncitos robando en las calles, la gente no tiene la necesidad de cambiar los celulares o los mp3 o las hueas asi, entonces la demanda baja, deja de entrar ese poco de plata a la economia, la gente tiene mas plata disponible, lo que produce inflacion. Le agregai a eso el desempleo que produciria la huea, todos esos pacos sin pega y demas, y, ¿Que pasa?. ¡Queda la reverenda caga! - Digo muy ligeramente, tomo un sorbo de cerveza.

-No, es verdad hueon. Teni razon. - Agrega, sin mucho mas que decir

-Mientras exista la plata, va a existir la delincuencia. Necesitamos la plata porque la mayoria de la gente necesita ser controlada de alguna forma, porque todos esos hueones no saben autocontrolarse. Si vivieramos en una utopia donde todos compartieran todo, donde todos trabajaran gratis por el bien de la comunidad, donde los pajaritos y las ardillitas sacaran flores de los jardines para dejarlas en las casitas y los perritos no se mearan en todas las hueas que encuentran... tal vez podriamos llamar a esta huea una "civilizacion".

-Todo tiene un sentido. - Reitero, ya no queda mas cerveza.

-Voy al baño. Pidete otra promo. - Dice Martín, y se levanta.

Con un poco mas de calma, observo mi alrededor. Al frente mio, una mesa redonda de madera algo gastada. Dos jarras de cerveza, dos pitchers de un litro cada uno (todos vacios, todos), unas servilletas... Esta es una habitacion de tamaño regular, toda de madera con alguna que otra parte de metal antiguo. Atras mio, una barra con dos meseros parados frente a ella, conversando con el barman. Ahora si que tiene sentido. Ahora recuerdo donde estoy.

Le hago una seña casual al mozo, para que venga. Me mira, al avanzar se tropieza con una silla, se incorpora rapidamente y viene a tomar mi pedido. No se si sera porque se ve de quince o tal vez dieciseis años... pero no confio en nadie menor que yo sirviendome alcohol. Filo. Le pido otros dos litros de cerveza, para seguir con todo esto. Tal vez asi se me pasen las putas lagunas mentales. Por mientras, me vuelvo a perder en los confines de mi conciencia, con una cancion resonando en mis oidos y algo de alcohol en el cuerpo sin procesar.



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sábado, 25 de septiembre de 2010

Agotando Mis Sentidos

Como quisiera escuchar de ti
esas palabras que con el tiempo se han secado
algo más, debe haber algo más

Por eso intento decirte estas cosas
aunque me cueste bastante, le dé vueltas al asunto
y termine por no decir nada en verdad

Te rodeo con mis brazos, te sujeto
te beso a ratos aunque creo que esta algo de más
busco una forma de sacarme todo esto de encima

Quisiera decir como me has vuelto a cambiar
que la vida se ve aun más bella a tu lado
que no solo alimentas mi inspiración
alimentas mi voluntad, me haces crecer como persona
despiertas esa parte de mí que no sabia que existía en verdad

Quisiera no temerle a las palabras
que mi alma escribe, las que no me atrevo a decir
quisiera poder sujetar tus contornos
sin esperar verte desaparecer
dejarme solo nuevamente

Pero me quedo callado
no digo nada por miedo
sólo por miedo

Tal vez me he de conformar con abrazarte
con deshacerme de a poco de esto que siento
canalizando ese sentimiento hasta agotarlo
y así poder seguir adelante como si nada más existiera.




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